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El monte Olimpo es pico más alto del sistema solar.

Escrito por Enunlugarenelcosmos 29-04-2017 en ciencia. Comentarios (0)

Su nombre es Olimpus mons o monte Olimpo, está situado en el hemisferio occidental del planeta en la meseta de Tharsis, un terreno elevado en la superficie marciana que contiene otras formaciones volcánicas. Entre ellas hay una cadena de volcanes en forma de caldera más pequeños, como es el caso de los montes Arsia, Pavonis y Ascraeus, los cuales son pequeños en comparación con el Olimpo. La región que rodea inmediatamente al monte Olimpo es una depresión de 2 km de profundidad., además es uno de los volcanes más jóvenes del planeta.

El monte Olimpo es un volcán en escudo en forma de caldera, formado como resultado de flujos de lava muy poco viscosa durante largos períodos de tiempo, y es mucho más ancho que alto. El mazizo central se eleva unos 22- 23 km. sobre la llanura circundante, lo que equivale a unas 3 veces la altura del monte Everest, a 21 287 m. sobre el nivel medio de la superficie marciana. La base del volcán mide 600 km de diámetro incluyendo el borde exterior de los acantilados, lo cual le otorga una superficie en su base de 283 000 km² aproximadamente, comparable con la superficie de Ecuador o de España.

Es un error pensar que la cima del monte Olimpo está por encima de la atmósfera marciana. La presión atmosférica en su cumbre es un 2 % de la que hay en la superficie; comparándolo con el Everest, su presión atmosférica es un 25 % que la que hay a nivel del mar. Es más, el polvo marciano se puede encontrar incluso a esa altitud, así como la capa de nubes de dióxido de carbono. Aunque la presión atmosférica media de Marte es un 1 % de la que hay en la Tierra, el hecho de que la gravedad sea mucho más débil permite que su atmósfera se extienda a una altitud mucho mayor.

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Urano (satélites)

Escrito por Enunlugarenelcosmos 14-09-2016 en ciencia. Comentarios (0)

Urano tiene 27 satélites conocidos y todos tienen nombre definitivo. Los más importantes son (del más grande al más pequeño): Titania, Oberón, Umbriel, Ariel y Miranda. Estas son las llamadas «lunas clásicas» y eran las únicas conocidas antes de la Era espacial. Ninguno de los satélites de Urano tiene atmósfera.

A diferencia de la mayoría de cuerpos del Sistema Solar, que toman sus nombres de la mitología greco-romana, los nombres de los satélites de Urano proceden de los personajes de las obras de William Shakespeare y Alexander Pope, especialmente de sus protagonistas femeninas.

Titania y Oberón son los dos satélites más grandes y los primeros que fueron descubiertos, en el año 1787 por William Herschel. Sus nombres son los de la reina y el rey de las hadas (respectivamente) en la obra El sueño de una noche de verano de Shakespeare. Son bastante similares en tamaño y albedo, presentando Titania una mayor actividad geológica.

Los siguientes son Umbriel y Ariel, descubiertos por William Lassell en 1851. Casi un siglo más tarde, en 1948, Gerard Kuiper descubrió Miranda.

El año 1986, la sonda Voyager 2 descubrió 10 más, de entre 40 y 80 km de diámetro, con excepción de Puck que tiene 160 km. Estos son (por orden alfabético): Belinda, Bianca, Cordelia, Crésida, Desdémona, Julieta, Ofelia, Porcia, Puck y Rosalinda.

Dos de los nuevos satélites son satélites pastores de los bordes interior y exterior del anillo épsilon que es el más externo. Se trata de Cordelia y Ofelia. Los otro ocho siguen órbitas circulares entre los anillos y Miranda, la más interior de los grandes satélites anteriores a la era espacial. Puck es el más externo de los 10 satélites descubiertos, el más próximo a Miranda, el más grande y el primero en ser descubierto, casi un mes antes del encuentro de la nave con Urano. Posteriormente, a partir de los años 90, el Telescopio espacial Hubble ha permitido aumentar el número de satélites conocidos hasta 27.

Según su distancia al planeta, los satélites de Urano se dividen en dos grupos: Satélites interiores y satélites exteriores. Los interiores van desde Cordelia (el más próximo a Urano) hasta Oberón (ver tabla). Están compuestos por una mezcla de roca y hielo. Todos los satélites mayores pertenecen a este grupo. Las exteriores son todos bastante pequeños y se desconoce la composición, pero es probable que sean asteroides capturados gravitacionalmente.

Imagen de izquierda a derecha: Urano, Puck, Miranda, Ariel, Umbriel, Titania y Oberón. Los diámetros son a escala, las distancias no.

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Urano (clima)

Escrito por Enunlugarenelcosmos 14-09-2016 en ciencia. Comentarios (0)

El clima de Urano esta fuertemente influenciado tanto por la falta de calor interno, que limita la actividad atmosférica, como por su extrema inclinación axial, que induce a intensas variaciones estacionales. Cuando la Voyager 2 sobrevoló Urano en 1986, se pudieron observar un total de diez diferentes rasgos nubosos alrededor del planeta entero. Observaciones posteriores desde la Tierra y mediante el Telescopio Espacial Hubble hechas en las décadas de 1990 y 2000 revelaron nubes brillantes en el hemisferio norte del planeta. En 2006 una mancha oscura similar a la Gran Mancha Oscura de Neptuno fue detectada.

En longitudes de ondas ultravioletas y visibles, la atmósfera de Urano es notablemente lisa comparada con los otros gigantes gaseosos, incluso con Neptuno, con quien se parece bastante en otros aspectos. Cuando el Voyager 2 sobrevoló Urano en 1986, observó un total de diez formas de nubes en el planeta entero. Una explicación propuesta sobre por qué hay tan pocas es que el calor interno de Urano es bastante bajo en comparación con la de los otros planetas gigantes. La temperatura más baja registrada en la tropopausa de Urano es de 49 K, haciendo de Urano el planeta más frío del sistema solar, incluso más frío que Neptuno.


Urano (anillos)

Escrito por Enunlugarenelcosmos 14-09-2016 en ciencia. Comentarios (0)

Urano, como los otros planetas gigantes del sistema solar tiene un sistema de anillos. El sistema anular de Urano fue el segundo en ser descubierto en el sistema solar tras el de Saturno. Las partículas que componen los anillos son muy oscuras, y tienen tamaños desde micrómetros hasta fracciones de metro. Actualmente se conocen 13 anillos, de los cuales el más brillante es el anillo ε. Todos los anillos (menos dos) son extremadamente estrechos, teniendo algunos anillos tan sólo unos cuantos kilómetros de anchura. Principalmente está compuesto por cuerpos grandes, de 0,2–20 m de diámetro. No obstante, algunos anillos son ópticamente delgados. Los anillos son probablemente bastante recientes, consideraciones dinámicas indican que no se formaron junto con Urano. La materia de los anillos puede haber sido parte de un satélite (o satélites) que fue hecho añicos por impactos a alta velocidad. De los numerosos trozos de escombros generados por estos impactos, sólo sobrevivieron algunas pocas partículas en un número limitado de zonas estables que corresponden a los anillos actuales.

La primera mención al sistema de anillos de Urano procede de notas de William Herschel que detallan sus observaciones del planeta en el siglo XVIII, y que incluyen el siguiente pasaje: «22 de febrero de 1789: Se sospecha de la existencia de un anillo». Esta observación suele considerarse dudosa, ya que los anillos son muy tenues, y en los dos siglos siguientes ningún observador se percató de la existencia de estos. Sin embargo, Herschel hizo una descripción detallada del anillo ε en cuanto al tamaño, el ángulo con respecto a la Tierra, el color rojo, y los cambios aparentes a medida que Urano se movía alrededor del Sol. Los anillos fueron descubiertos fortuitamente el 10 de marzo de 1977 por James L. Elliot, Edward W. Dunham y Douglas J. Mink, que, utilizando el Kuiper Airborne Observatory, observaron cómo la luz de una estrella cercana a Urano se desvanecía al aproximarse el planeta. Después de analizar con detalle sus observaciones, observaron que la estrella había desaparecido brevemente cinco veces tanto antes como después de desaparecer detrás del planeta. Concluyeron que la única explicación era que había un sistema de anillos estrechos alrededor de Urano. Posteriormente, se detectaron cuatro más. Los anillos fueron observados directamente por la sonda espacial Voyager 2 en su paso por el sistema de Urano en 1986. El Voyager 2 también descubrió dos anillos tenues adicionales hasta llegar a once.

En diciembre de 2005, el Telescopio Espacial Hubble detectó un par de anillos desconocidos hasta ese momento; que posteriormente fueron bautizados como μ y ν. El más grande se encuentra al doble de distancia desde el planeta que los anillos conocidos anteriormente. Estos anillos se encuentran tan lejos del planeta que fueron denominados «sistema de anillos exteriores». El Hubble también localizó dos satélites pequeños, uno de los cuales, Mab, comparte órbita con el anillo más exterior descubierto recientemente. Los anillos nuevos hacen que el número total de anillos de Urano sea de 13. En abril de 2006, imágenes de los nuevos anillos obtenidos por el Observatorio Keck mostraron los colores de los anillos exteriores: el más lejano es azul y, por otro lado, el otro es de color ligeramente rojizo. Una hipótesis sobre el color azul del anillo exterior es que está compuesto de pequeñas partículas de agua helada de la superficie de Mab que son lo suficientemente pequeñas para esparcir la luz azul. En contraste, los anillos internos del planeta se ven grises.

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Urano (formación).

Escrito por Enunlugarenelcosmos 13-09-2016 en ciencia. Comentarios (0)

Urano (formación).

Muchos investigadores argumentan que las diferencias entre los gigantes gaseosos y los gigantes helados se extienden a su formación. Se cree que el sistema solar se formó a partir de una bola de gas gigante que daba vueltas conocida como nebulosa presolar. La mayor parte del gas, principalmente hidrógeno y helio, formó el Sol, mientras que las partículas de polvo se juntaron para formar los primeros protoplanetas. A medida que los planetas crecían, algunos de ellos fueron capaces de agrupar suficiente materia como para que su gravedad capturara los gases restantes de la nebulosa presolar. Cuanto más gas acumulaban, más grandes se hacían; conforme su tamaño aumentaba, más gas podían acumular hasta que se llegaba a un punto crítico, y entonces su tamaño comenzó a crecer exponencialmente. Los gigantes helados, con sólo unas pocas masas terrestres de gas nebular, nunca lograron este punto crítico. Simulaciones recientes de migración planetaria sugieren que los dos gigantes helados se formaron más cerca del Sol que sus posiciones actuales, y se movieron hacia el exterior después de su formación. Esta hipótesis explica el modelo de Niza.

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