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metafísica

Hipótesis del genio maligno

Escrito por Enunlugarenelcosmos 07-04-2016 en metafísica. Comentarios (0)

La hipótesis del genio maligno es un recurso argumentativo propuesto por René Descartes en las Meditaciones metafísicas. Con él Descartes culmina la duda metódica, que adquiere así la máxima radicalidad.
Descartes sugiere que tal vez hemos sido creados por un Dios que nos obliga a engañarnos sistemáticamente, que ha dispuesto nuestra naturaleza de tal modo que creemos estar en la verdad cuando realmente estamos en el error. Con esta hipótesis se cuestiona la legitimidad de las proposiciones que parecen tener la máxima evidencia, las que se presentan con "claridad y distinción" (excepto las referidas a la propia mente, como mostrará el descubrimiento del cogito), proposiciones del tipo "dos más tres es cinco" o "la suma de los ángulos de todo triángulo es igual a dos rectos". Por lo tanto, llega a cuestionar la veracidad de la propia matemática.
El objetivo de este extraño supuesto es investigar si es posible encontrar algo que sea absolutamente indudable: si encontramos una creencia que llegue a superar esta hipótesis, su calidad como verdad será extraordinaria. Aunque Descartes no explica ni justifica cuidadosamente la hipótesis del genio maligno, parece que se refería a las siguientes cuestiones: podemos considerar que nuestro reconocimiento de algo como verdadero es consecuencia de nuestra naturaleza (nosotros diríamos ahora de nuestro cerebro) y podríamos pensar que vemos algo como verdadero porque estamos hechos como estamos hechos, de tal forma que a distinta constitución distinto conocimiento.
Tal vez las cosas que puedan considerar verdaderas seres pertenecientes a otras especies, o seres racionales que hayan sufrido una evolución biológica diferente (por ejemplo, los extraterrestres), pueden ser distintas a las nuestras. Cabe dudar que la matemática, por ejemplo, tenga una validez universal, en el sentido de que tal vez para otros seres, seres con una naturaleza psicológica o física distinta a la nuestra, los Axioma sean también distintos a los nuestros, resultando inverosímil o imposible su inferencia como experiencia cognitiva. En definitiva, si reflexiones de este tipo nos llevan a pensar que el reconocimiento de algo como verdadero depende de nuestra propia naturaleza o forma de ser, parece que hasta los conocimientos más firmes pueden ponerse en cuestión. Es posible que Descartes introdujese la hipótesis del genio maligno para señalar esta última duda.
En cuanto a la palabra "genio" nos dice Descartes que podríamos llamar así al Dios que tal vez nos ha hecho de ese modo tan falible para no confundirlo con el Dios cristiano, del cual se predica siempre la bondad.
No obstante, tal vez Descartes con esta hipótesis quiere demostrar que todo esto es un engaño, excepto que pensamos.
Imagen René Descartes, óleo sobre lienzo de Frans Hals, 1649, Museo del Louvre.

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Neocatastrofismo

Escrito por Enunlugarenelcosmos 07-04-2016 en metafísica. Comentarios (0)

El Neocatastrofismo es la teoría según la cual eventos que resultan letales para la vida, tales como brotes de rayos gamma, han actuado como mecanismos de regulación galáctica en la Vía Láctea hasta la emergencia de la vida compleja en su zona de habitabilidad. Se enuncia como una explicación de la paradoja de Fermi, dado que provee de un mecanismo que habría retrasado el -de otro modo esperado- advenimiento de vida inteligente (noogénesis) en la galaxia local cercana a la Tierra. Esta es una gran vía para explicar por qué nada de esto ha sido detectado hasta ahora por humanos.
Se estima que los planetas tipo-Tierra en la Vía Láctea comenzaron a formarse hace 9 Ga AP (10^9 años), y que su vida media es 6.4 ± 0.7 Gya. Más aún, el 75% de las estrellas de la zona galáctica habitable son más antiguas que el Sol. Esto hace que la existencia de potenciales planetas donde podría evolucionar la vida inteligente no sea, con toda probabilidad, más antigua que la de la Tierra (4.54 Ga). Esto crea un dilema observacional a partir de los viajes interestelares (aún aquellos "menores", es decir cercanos a las posibilidades que brindan los alcances tecnológicos modernos), puesto que, en teoría, si esto hubiese ocurrido en otra parte, tomaría entre 5 y 50 millones de años solamente colonizar la galaxia entera. Esto conduce al acertijo propuesto por primera vez en 1950 por el físico Enrico Fermi en la hoy conocida paradoja de Fermi: "¿Por qué no están los extraterrestres o sus artefactos físicamente presentes aquí?"
La evolución astrobiológica está sujeta a mecanismos reguladores que impide o pospone el advenimiento de criaturas complejas capaces de comunicación interestelar y tecnología viajera. Estos mecanismos reguladores actúan para esterilizar temporalmente la biología de los planetas en la zona galáctica habitable. El principal mecanismo de regulación propuesto son los brotes de rayos gamma.
Parte de la teoría neocatastrófica es que la evolución estelar produce una frecuencia descendente de tales eventos catastróficos, incrementando la duración de la «ventana» por la cual la vida inteligente puede emerger a medida que la galaxia envejece. De acuerdo a los modelos, esto crea la posibilidad de un cambio de fase al punto que una galaxia se convierte de un lugar que está esencialmente muerto (con algunas zonas de vida simple) a uno que está poblado de formas de vida compleja.
Imagen los brotes de rayos gamma pueden haber regulado el advenimiento de la vida inteligente.

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La realidad simulada

Escrito por Enunlugarenelcosmos 07-04-2016 en metafísica. Comentarios (0)

La realidad simulada es la proposición que sugiere que la realidad podría ser una simulación, quizás por ordenador, a un grado indistinguible de la "verdadera" realidad. Contendría mentes conscientes que podrían saber o no que están viviendo dentro de una simulación. En su versión más fuerte, la "hipótesis de simulación" afirma que es posible, e incluso probable, que estemos viviendo en la realidad en tal simulación.
Este concepto es diferente del concepto actual de realidad virtual, tecnológicamente alcanzable. La realidad virtual es fácilmente distinguible de la experiencia de "verdadera" realidad; los participantes nunca dudan acerca de la naturaleza de lo que experimentan. La Realidad simulada, en cambio, sería difícil o imposible de distinguir de la "verdadera" realidad.
La idea de una realidad simulada abarca varias cuestiones:
¿Es posible, incluso por principio, decir si estamos en una realidad simulada?
¿Hay alguna diferencia entre una realidad simulada y una realidad "real"?
¿Cómo deberíamos comportarnos si supiéramos que vivimos en una realidad simulada?
-Tipos de simulación.
Podría considerarse que cada visión de la realidad simulada podría ser a la vez un esquema dentro de cada simulación, o sea todas podrían ser posibles, o la descripción de una misma que podría sustentar la existencia de todas. En una simulación de interfaz cerebro-ordenador, cada participante entra desde fuera y conecta directamente su cerebro al ordenador de la simulación. El ordenador le transfiere datos sensoriales e interpreta sus deseos y acciones como respuesta. En esta forma de simulación los participantes interactúan con el mundo simulado y reciben una retroalimentación de él. El participante puede incluso recibir un reajuste para olvidar temporalmente que está dentro de un mundo virtual (es decir, "traspasa el velo"). Mientras tanto, dentro de la simulación, la conciencia de los participantes se representa por un avatar, que podría tener diferente aspecto que la verdadera apariencia del participante (algo así como matrix).
Si uno fuera efectivamente a comunicarse con el cerebro, debería crearse o descubrirse un código o secuencia para enviar información entre la parte de nuestro cerebro que habla y la que escucha.
En una simulación de gente virtual, cada habitante es un nativo del mundo simulado. Ellos no tienen un cuerpo "real" en la realidad externa. Mejor dicho, cada uno es una entidad completamente simulada, poseyendo un apropiado nivel de conciencia que se implementa usando la lógica de la propia simulación, es decir, su propia física. De ese modo, podrían ser descargados de una simulación a otra o incluso archivados y resucitados en una fecha posterior. Es también posible que una entidad simulada pudiera moverse por completo fuera de la simulación por medios de transferencia mental a un cuerpo sintético. Otra forma de obtener un habitante de la realidad virtual fuera de su mundo simulado sería "clonar" la entidad tomando un ejemplo de su ADN virtual y creando un ser en el mundo real con ese modelo. El resultado no traería la "mente" de la entidad fuera de su simulación, pero su cuerpo podría haber nacido en el mundo real.
Esta categoría se subdivide en dos tipos más:
Gente virtual-mundo virtual, en el cual una realidad externa se simularía separadamente de las consciencias artificiales;
Simulación solipsista en la cual la consciencia se simula y el "mundo" participante percibe que existe sólo en el interior de sus mentes.
En una simulación de emigración, el participante ingresa desde la realidad exterior, como en la interfaz ordenador-cerebro, pero en un grado más alto. Al entrar, el participante puede utilizar una variedad de métodos hipotéticos para participar en la realidad simulada por medio de transferencia mental para transferir temporalmente su procesamiento mental a una persona virtual.
-Argumentos.
Vivimos en una simulación.
La idea de que los seres humanos viven en una realidad simulada apareció por primera vez en la historia "El túnel bajo el mundo" de Frederick Pohl (publicada en 1955) y fue expandida por el roboticista Hans Moravec. Más tarde, el filósofo Nick Bostrom desarrolló un argumento ampliado examinando la probabilidad de que nuestra realidad sea un simulacro.1 En la historia de Pohl, el protagonista se entera que ha muerto en la realidad pero su conciencia vive en una realidad simulada diseñada para probar estrategias de mercado para los simuladores. Moravec fue el primero en decir que los humanos podían "recrear el pasado" a través de una simulación muy avanzada en su libro de divulgación científica, Mind Children: The Future of Robot and Human Intelligence (1988). Subsecuentemente, arguyó que nosotros mismos podemos estar viviendo en una simulación en su contribución a Thinking Robots, an Aware Internet, and Cyberpunk Librarians (1992), que fue preparada para la LITA (Library and Information Technology Association). En su segundo libro, Robot: Mere Machine to Transcendent Mind (1999), Moravec reitera su creencia de que probablemente vivimos en una simulación.
Argumento de Nick Bostrom.
Diez años después de que Moravec publicara el argumento de la simulación (y 3 años después de su actualización en el segundo libro de divulgación científica) el filósofo Nick Bostrom investigó la posibilidad de que estemos viviendo en una simulación. Una versión simplificada de su argumento procede como sigue:
i. Es posible que una civilización pueda crear una simulación computarizada que contenga individuos con inteligencia artificial.
ii. Dicha civilización probablemente ejecutaría muchas -algunos dicen que miles de millones- de esas simulaciones (sólo por diversión; para investigación; etc.)
iii. Un individuo simulado dentro de la simulación no sabría necesariamente que está dentro de una simulación -vive su vida diaria en lo que considera que es el "mundo real".
Entonces la pregunta crucial es -si uno acepta que las tesis 1, 2 y 3 son al menos posibles- ¿cuál de las siguientes es más probable?
a. ¿Somos esa civilización que desarrolla simulaciones de IA y que no está dentro de una a su vez? O,
b. ¿Somos una de las muchas (miles de millones) de las simulaciones que ha ejecutado? (Recordar el punto iii.)
Para mayores detalles, su argumento intenta probar la tricotomía, de que:
alguna raza inteligente nunca llegará al nivel tecnológico donde puedan ejecutar simulaciones de la realidad (o esto es imposible en principio)-
razas que lleguen a ese nivel no tienden a ejecutar dichas simulaciones.
estamos casi seguramente viviendo en una simulación como esa.
El argumento de Bostrom utiliza la premisa de que dada tecnología lo suficientemente avanzada, es posible simular en su totalidad planetas habitados o aún hábitats mayores o aún universos enteros como simulaciones cuánticas en bolsillos de tiempo/espacio, incluyendo a toda la gente en ellos, en un computador, y la gente simulada puede ser totalmente consciente, y hay tantas personas como gente no simulada.
Un caso particular que se ilustra en el ensayo original propone el escenario donde asumimos que la raza humana podría llegar a ese nivel tecnológico sin destruirse ellos mismos en el proceso (i.e. negamos la primera hipótesis); y una vez que hemos alcanzado dicho nivel todavía estaríamos interesados en la historia, el pasado y nuestros ancestros, y que no habría restricciones legales o morales para ejecutar dichas simulaciones (negamos la segunda hipótesis)-entonces
es probable que ejecutemos un número muy grande de las llamadas simulaciones de ancestros para estudiar nuestro pasado;
y que, en el mismo razonamiento, muchas de esas simulaciones también ejecuten subsimulaciones, y de ahí en adelante;
y dado el hecho de que ahora es imposible decir si vivimos en una del vasto número de simulaciones del universo ancestro original, la probabilidad es que lo anterior es cierto.
Suposiciones como la de que la raza humana (u otra especie inteligente) podría llegar a ese nivel tecnológico sin destruirse a ellos mismos depende del valor de la ecuación de Drake, que da el número de especies tecnológicas que se comunican por medio de ondas de radio en una galaxia en un momento dado del tiempo. La ecuación expandida busca el número de civilizaciones posthumanas que existirán en cualquier universo dado. Si el promedio para todos los universos, reales o simulados, es mayor o igual a uno dicha civilización que existiría en la historia de cada universo, entonces la probabilidad es abrumadora a favor de la proposición de que la civilización promedio está en una simulación, asumiendo que dichos universos simulados son posibles y tales civilizaciones desearían ejecutarlas.
El punto omega de Frank J. Tipler.
El físico Frank J. Tipler vislumbra un escenario similar al del argumento de Nick Bostrom. Tipler mantiene que es un escenario cosmología físicamente requerido en el lejano futuro del universo: a medida que el universo llega al fin en una singularidad gravitacional durante el Big Crunch, la capacidad computacional del universo es capaz de incrementarse a una tasa suficiente que acelera exponencialmente más rápido que lo que corre el tiempo. En principio, una simulación ejecutada en este computador universal puede continuar para siempre en sus propios términos, aún si el tiempo tiene sólo una duración finita.
El profesor Tipler identifica esta singularidad final y su estado de capacidad de información infinita con Dios. De acuerdo al Profesor Tipler y al Profesor David Deutsch, las implicaciones de esta teoría para los humanos del presente es que el computador cósmico esencialmente podrá resucitar a todos los que han vivido, al recrear todos los estados cerebrales cuánticos posibles dentro de la simulación principal, algo que recuerda las ideas de resurrección de Nikolai Fyodorovich Fyodorov. Esto se manifestaría como una realidad simulada. Desde la perspectiva del habitante, el punto Omega representa una vida después de la muerte, que podría tomar formas inimaginables dada su naturaleza virtual. A primera vista, la hipótesis de Tipler requiere algún medio por el cual los habitantes del futuro lejano puedan recuperar información histórica para poder hacer reencarnar a sus ancestros en una vida después de la muerte simulada. Sin embargo, si tienen acceso a capacidad de computación infinita, ése no es un problema en lo más mínimo -pueden simplemente simular "todos los mundo posibles". El argumento de Tipler también puede unirse con el argumento de Nick Bostrom ya mencionado de la probabilidad. Si el punto Omega simulará un número infinito de mundos virtuales entonces sería infinitamente más probable que nuestra realidad esté en alguno de esos mundos simulados, en vez de en el solitario mundo real que creó el punto Omega.
La teoría del punto Omega de Tipler predice un eventual Big Crunch, que algunos piensan que es un escenario improbable en virtud de observaciones astronómicas recientes.
Tipler ha cambiado su visión para acomodarla a un universo en aceleración debida a una constante cosmológica positiva. Propone los túneles cuánticos de bariones como medio para propulsar naves interestelares. Afirma que si los bariones en el universo fueran aniquilados por este proceso, esto forzaría el campo de Higgs hacia su absoluto vacío, cancelando la constante cosmológica positiva, deteniendo la aceleración y permitiendo que el universo colapse en el punto Omega.

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